EL Rincón de Yanka

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CALENDARIO DE ADVIENTO 2017

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miércoles, 22 de noviembre de 2017

⛬ LOS MEJORES DÓLMENES ESTÁN EN ESPAÑA Y NO SE CONOCEN


«Los mejores dólmenes 
están en España y no se conocen»

Tras un crimen terrorífico perpetrado con un rito prehistórico en una hacienda del Aljarafe sevillano, una extraña rueda litúrgica comienza a girar fatalmente. Esta es la trama de Dolmen, un inquietante thriller que transporta al lector del siglo XXI a la época megalítica, cuyo autor es el exministro Manuel Pimentel. El expolítico, que se ha adentrado en los secretos insondables de estas colosales piedras, presentará en primicia en León su nueva novela el sábado, a las 12.30 horas, en el Palacio de Gaviria. Los directores del Museo Liceo Egipcio han organizado para la ocasión la exposición Los dólmenes de Castilla y León, que abrirá sus puertas en la sede del Colegio de Arquitectos.

Pimentel, que publica Dolmen en su propio sello, la editorial cordobesa Almuzara, afirma que «hay muchísimos dólmenes en España. Los más importantes del mundo están en Andalucía y, sin embargo, no se conocen». Por ello, el que fuera durante un año ministro de Trabajo durante la era Aznar, ha querido que su thriller tenga a los dólmenes como trasfondo, «tanto como prodigio arquitectónico, como por el mundo mágico y misterioso que siguen evocando hoy en día».

El escritor, ingeniero agrónomo, abogado en ejercicio y autor de libros como Leyendas de Tartessos y El librero de Atlántida, llama la atención sobre el hecho de que hace más de 6.000 años movieran piedras gigantescas, pero, sobre todo, le fascina «la mentalidad mágica de los constructores de dólmenes, que se prolonga hasta nuestros días. Me interesa dar a conocer el poder del dolmen», dice.

Pimentel, que dirige en La 2 el programa Arqueomanía y es un gran aficionado a la arqueología, subraya que «los dólmenes están asociado al poder telúrico de la naturaleza y fueron erigidos en sitios de fuerza». El escritor confiesa que ha visitado «muchos» dólmenes, que conoce su contexto histórico y la parte menos científica asociada a estas construcciones megalíticas, lo que le ha servido para ambientar la novela. Pimentel, con una dilatada trayectoria como mediador en conflictos como el de los controladores aéreos o el de los trabajadores de Coca-Cola, asegura que todos los días dedica dos o tres horas a escribir.

Considera que el mundo megalítico «está poco divulgado», por ello piensa que su novela puede contribuir a descubrir también el patrimonio prehistórico que existe en Castilla y León, gracias a la exposición que han diseñado los responsables del Museo Egipcio.
Pone como ejemplo los dólmenes de Antequera, que pese a fueron declarados Patrimonio de la Humanidad el año pasado, y que el dolmen de Menga es el mayor del mundo, «no lo conocen ni los españoles ni los andaluces. Sin embargo, cuando muchos de ellos van a Inglaterra visitan Stonehenge. ¿Por qué se ve el megalito del mundo celta y no los nuestros?», se pregunta.



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martes, 21 de noviembre de 2017

📗🎬 EL PASTOR DE LAS COLINAS (THE SHEPHERD OF THE HILLS




Pocas obras de ficción estadounidense han demostrado ser duraderamente populares como The Shepherd of the Hills de Harold Bell Wright. La novela de Wright, publicada por primera vez en 1907, fue un best seller instantáneo; en 1918 el libro había vendido más de dos millones de copias; el año siguiente fue adaptado para la pantalla silenciosa (la primera de cuatro versiones cinemáticas); ya mediados de la década de 1920 Wright se estableció como el novelista estadounidense de mayor éxito comercial de todos los tiempos. La convincente y conmovedora historia de Wright de un extraño que comienza una nueva vida en el aislado mundo del ficticio Mutton Hollow se basa en su trabajo como pastor protestante y su familiaridad con la cultura pionera de los colonos en la región montañosa de Ozark en el sur de Missouri. La novela es emocionante y elegíaca, misteriosa y melodramática.


‎'El pastor de las colinas' (The shepherd of the hills, 1941), de Henry Hathaway es un obra de cautivadora y radiante armonía, que refrenda como en ciertas obras el cine de Hathaway transitaba senderos cercanos a los de John Ford, por ejemplo en su equilibrada conjugación de tonos, entre la comedia y el drama, entre lo siniestro y lo solar; o su enfoque sobre las comunidades en el conflicto entre progreso y tradición. Magnifico el technicolor de Charles B Lang y W Howard Green. Y mencionar la labor de ese gran actor que fue Harry Carey, que fue una estrella del western en la época y que precisamente en esos años trabajó en varios de ellos con Ford.


La película habla sobre el miedo a lo desconocido, los rencores del pasado y la fuerza de los lazos familiares. Pero, sobre todo nos habla de los prejuicios y de nuestras condenas y autocondenas, de nuestras represiones impuestas por nosotros mismos. 




Habitualmente nos convertimos en víctimas o verdugos de nuestro dolor, nos resistimos a aceptar las cosas tal cual son. Nos condenamos con pensamientos negativos, sin darnos cuenta de que somos en gran parte creadores de nuestro sufrimiento.

El dolor es inevitable pero el sufrimiento es casi opcional. No es lo que nos pasa, sino lo que hacemos con lo que nos pasa. Como nos sentimos depende en gran parte de la interpretación que hacemos de la realidad y no de la realidad misma.

Los pensamientos no son los hechos, pero los vivimos y actuamos como si lo fueran. Construimos grandes mentiras y nos convencemos de que son la verdad y seguimos adelante, alejándonos de la verdadera felicidad. Creemos que el horizonte está lejos y de donde más lejos estamos es de nosotros mismos.
Queremos vender una imagen que no somos y terminamos engañándonos a nosotros mismos. Cuando vamos por la vida mostrándonos extremadamente vulnerables, carentes de estima y de amor propio, quedamos mucho más expuestos frente a las circunstancias y mucho más influenciables por nuestro entorno familiar, social y laboral. Lo que piensen los demás empieza a ser más importante que lo que pensamos nosotros mismos.

Y para no seguir sintiéndonos desnudos, poco a poco nos vamos vistiendo con las creencias de la mayoría, y empezamos a pensar y a actuar según las normas socialmente más valoradas, aunque no seamos felices, aunque en el fondo estemos solos, porque la carencia común es más invisible y es más fácil de sobrellevar. Sin embargo por dentro seguimos sintiéndonos faltos de autoestima.
La falta de autoestima tiene graves consecuencias, tanto en nuestra forma de interpretar y comprender el mundo como en nuestra manera de ser y de relacionarnos con los demás. A veces la falta de autoestima obliga a muchas personas a compensarse emocionalmente, mostrándose de adultas orgullosas y soberbias. Poderosas y competentes.




lunes, 20 de noviembre de 2017

📘 DE PAVÍA A ROCROI, LA SENDA DE LOS TERCIOS Y LA HISTORIA ILUSTRADA DE LA LEGENDARIA INFANTERÍA



LA SENDA DE LOS TERCIOS
LAS LANZAS 

Fernando Martínez Laínez

Empecé a escribir este libro de Las Lanzas alrededor de una idea que incluía dos protagonistas encuadrados en el momento histórico culminante de la guerra de Flandes a principios del siglo XVII. Los personajes de mi novela son Ambrosio de Spínola y Alonso de Montenegro, y lo que me propuse fue crear con ellos una especie de alternancia de personalidades que se complementan en la aceptación del destino que les ha sido impuesto. Ambos reflejan el contraste entre la realidad histórica, encarnada en Spínola, y la ficción, simbolizada en Montenegro. Uno es el patricio genovés, condottiero de vocación, personaje quijotesco dispuesto a sacrificar su fortuna por la gloria militar. El otro, un español cualquiera, hijo de familia hidalga de modesta cuna, al que las circunstancias empujan a combatir en Flandes. Una guerra no buscada, en la cual Montenegro se siente partícipe, en forma un tanto inconsciente, de los valores de una España agotada y al borde de la derrota, pero que todavía mantiene la fidelidad a unas banderas que ha prometido defender. Sabe que los españoles de los tercios no son ángeles, pero sus enemigos de Flandes no les van a la zaga en fechorías, injusticia y crueldades. Crímenes por crímenes, elige permanecer leal a sus camaradas y no se plantea desertar ni traicionarlos.

En la idea que yo tenía del personaje quería dejar claro que Montenegro debía ser ante todo un soldado comprometido no solo con su país, sino también, por una cuestión de lealtad personal, con su “señor” y general Ambrosio de Spínola. En el caso de Montenegro no se trata de un sicario ocasional o un mercenario al servicio de nobles caprichosos. Ante todo, era un combatiente de los tercios de aquel tiempo (la mejor infantería de la época), que pasó los años de juventud con sus camaradas y aceptó resignado retirarse a morir solitario y pobre, pero conservando la honra. Igual que muchos viejos combatientes españoles de aquel tiempo, que pasaban de empuñar largo tiempo la espada al estoicismo conventual y la contemplación serena de su propia muerte.
"Son momentos que marcarán el cenit y la ruina de un país cuyo poderío económico y militar pasa del auge a la profunda miseria en menos de medio siglo"
Las Lanzas es también una novela sobre el modo de vivir y pelear de los tercios de Flandes, y la primera parte de una trilogía con la que pretendo resumir el balance histórico del ascenso y caída de España en la Europa del siglo XVII. Son momentos que marcarán el cenit y la ruina de un país cuyo poderío económico y militar pasa del auge a la profunda miseria en menos de medio siglo, y está a punto de ser desmembrado en tiempos de Felipe IV y Carlos II.

En cuanto al contenido formal de la obra, he tratado de configurar el argumento como una especie de rompecabezas de voces y ecos diferentes, utilizando personajes, situaciones, palabras y expresiones propias del espacio temporal en que transcurre la acción.

Es una técnica que ya he utilizado en otras novelas históricas como El náufrago de la Gran Armada o El rey de Maestrazgo, y que me permite generar una panorámica amplia de sucesos sin recurrir a excesivas descripciones, balanceando situaciones y personajes, creando con ellos una especie de espiral con saltos de tiempo y espacio que en ocasiones fragmentan la estructura lineal del relato, al igual que ocurre con la realidad de nuestros propios pensamientos, que siempre es fragmentaria y parcial.
"Otro autor imprescindible para el marco histórico de la guerra en los Países Bajos es el hispanista Geoffrey Parker, con títulos ya clásicos, como El ejército de Flandes y el Camino Español."
Escribir la novela Las Lanzas exigía una carga de documentación importante y para ello recurrí a unas cuantas obras fundamentales, entre las que se cuentan la biografía sobre Spínola de Antonio Rodríguez Vila, un tanto añeja, pero que todavía sigue siendo referencia importante, o el testimonio coetáneo del jesuita Hermann Hugo, colaborador y confidente del propio Spínola. Junto a ellos, otro autor imprescindible para el marco histórico de la guerra en los Países Bajos es el hispanista Geoffrey Parker, con títulos ya clásicos, como El ejército de Flandes y el Camino Español. Sin olvidar al gran teórico René Quatrefages, con su libro sobre los tercios y la revolución militar moderna, lo que él llama “el crisol español”.

No hay muchos estudios, sin embargo, que hayan indagado ampliamente en la figura de Ambrosio de Spínola. En España, su bibliografía personal es más bien escasa y la suma de sus méritos, en cualquier caso, están muy por debajo de su renombre, aunque eso es algo que, a través de los tiempos y como si fuera una maldición, se repite en España con la mayoría de los hijos que más la han defendido.

De Pavía a Rocroi. 
Los tercios españoles

Si, siguiendo a Clausewitz, la guerra es la continuación de la política por otros medios, habría que considerar a los tercios como un instrumento esencial de la política de los Austrias. Macedonia tuvo sus falanges. Roma, sus legiones. Y España, sus tercios. Siempre mal pagados, siempre blasfemando bajo los coletos atravesados por una cruz roja, los tercios enmarcan con sus picas un período fulgurante de la historia de España, para acabar muriendo bajo sus banderas desgarradas en una larga agonía en los campos de batalla europeos y, de forma más dolorosa, en la memoria de sus compatriotas. De ahí el colosal aporte historiográfico que supuso la publicación en 1999 de De Pavía a Rocroi. Los tercios españoles, de Julio Albi de la Cuesta, una obra seminal que recuperaba del olvido a “aquellos hombres que fueron tan famosos y temidos en el mundo, los que avasallaron príncipes, los que dominaron naciones, los que conquistaron provincias, los que dieron ley a la mayor parte de Europa”.

Desperta Ferro Ediciones reedita este clásico imprescindible e imperecedero que plantea un recorrido por la historia de los tercios, célebres soldados de infantería de la Monarquía Hispánica, desde sus orígenes y nacimiento en los albores de la modernidad hasta su injustificada transformación con el cambio dinástico a comienzos del siglo XVIII, por su organización, armamento y tácticas, por la vida cotidiana, el espíritu de cuerpo y la disciplina y, por supuesto, por su experiencia de combate ya en los mortíferos campos de batalla, ya en las penosas trincheras de asedio, ya en los traicioneros puentes de las armadas. Y lo hace imprimiendo su sello de marca, dotando a De Pavía a Rocroi. Los tercios españoles de vívidas imágenes y detallada cartografía histórica ausentes en la edición original.
“Es una magnífica noticia que se rescate este clásico, porque De Pavía a Rocroi es una obra maestra, imprescindible en toda buena biblioteca histórica. Con este libro espléndido, Julio Albi consiguió un relato fascinante del auge y ocaso de la que fue mejor infantería del mundo”. Arturo Pérez-Reverte

Historia ilustrada de 
legendaria infantería español

En este libro José Javier Esparza relata con extraordinaria épica la aventura de la infantería española desde los tiempos del Gran Capitán, a principios del siglo xvi, hasta la disolución formal de los tercios dos siglos después. 

La pluma de José Javier Esparza y el pincel de José Ferre Clauzel, como si ambos hubieran estado allí- quizá lo estuvieron- nos explican cómo se construyó el mejor ejército del mundo, quiénes eran aquellos hombres y aquellas mujeres, cómo combatían, cómo vestían, como vivían y cómo morían, por qué y desde cuándo los tercios se llamaron así, cómo se usaban un arcabuz y una pica, por qué hacíamos la guerra en Italia, cómo peleaba la primera infantería de marina de la historia y cómo se hacía un asedio en Flandes. 

Una lección de historia militar que es también un fascinante paseo por dos siglos de Historia de España.